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Al igual que en uno de los capítulos de Los Simpson, un fanático de fútbol engordó varios kilos para conseguir su objetivo: una entrada para poder alentar a su país en Rusia. Soy más fanático de Perú que de mi equipo. Fui a todos los partidos de las Eliminatorias, incluso cuando sólo éramos 20 mil personas, ante Ecuador. "Así que me había jurado venir a Rusia", explicó Miguel en diálogo con la agencia DPA.

La única solución que encontró para lograrlo fue subir de peso, pues según la página de la FIFA, uno de los requisitos para adquirir boletas por discapacidad es sufrir de obesidad mórbida. "Debía subir 25 kilos", confesó el fanático.

Inmediatamente compró la entrada y se propuso comer una dieta rica en carbohidratos y grasas durante 3 meses para engordar los 25 kilos y presentar el certificado de obesidad mórbida. "Por suerte pude cumplirlo y la FIFA lo aceptó", al tiempo de mostrar su entrada que tiene la especificación de "obese seat", (asiento para obesos).

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El Gobierno de Nicolás Maduro formalizó el miércoles la liberación de otros 43 prisioneros por razones políticas. El cambio de gabinete de Venezuela deja paso al liderazgo femenino en varias de sus carteras.

Cuando vio que lo único que quedaba en venta eran 'tickets' para discapacitados no dudó en analizar cuáles eran los requisitos.

Solo ha trascendido el nombre (Miguel) y la inicial de su primer apellido (F) y con estos datos la estretegia utilizada por este apasionado seguidor de la selección peruana. Colombianos, mexicanos, brasileños y argentinos son, en los últimos años, una imagen habitual de las Copas del Mundo, pero en 2018 la novedad la dan los peruanos, ausentes en los Mundiales hacía 36 años.

Ante la preocupación de su madre, quien le recriminó que estaba "dejando su salud por el Perú", Miguel decidió aumentar su actividad física y por eso nada "dos kilómetros por día". "Solo pagué 15 euros", lo informaba Gianfranco Sotelo, un arquitecto peruano que estudia en Madrid. "Y un amigo mío pensó en romperse la pierna, también para conseguir la entrada de discapacitados, pero no se animó", agregó, mientras Miguel F, a un costado, sonreía por su locura cumplida.


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