El Correíllo La Palma realizará excursiones de época entre las islas

El barco también organizará bautizos de mar para 150 personas y a 20 millas de la costa

El Correillo La Palma:Es un barco mixto (pasaje-carga) de 67.10 m. de eslora, 9.14 m. de manga, 5,97 m. de puntal y 3.68 m de calado. Foto: (Santa Cruz Diario)
El Correillo La Palma:Es un barco mixto (pasaje-carga) de 67.10 m. de eslora, 9.14 m. de manga, 5,97 m. de puntal y 3.68 m de calado. Foto: (Santa Cruz Diario)

Es emocionante entrar en un buque y bucear en su historia sabiendo que él forma parte de la historia de las Islas Canarias. El mural de fotografías que se expone en un salón aún por restaurar nos recuerda su singladura y atraque por todos los puertos canarios, y cómo era recibido en cada uno de ellos por cientos e incluso miles de personas.

El traslado de personas y mercancías entre las islas era un motivo más que suficiente para que gran cantidad de personas se acercaran hasta el puerto simplemente para ver al buque que llegaba y que, tras repostar y subir el pasaje y las mercancías, abandonaba el puerto hacia su nuevo destino. Hasta que en 1976 sufrió una grave avería en una de sus calderas en Arrecife que lo retiraría de la circulación.

Fueron diez años en el puerto de La Luz y de Las Palmas ya que la compañía propietaria decidió no reparar la avería, sacándolo a subasta y fue adjudicado a la familia Flik por la cantidad de 1,5 millones de pesetas, (9.000 euros)  ya que deseaban convertirlo en casino-restaurante flotante, pero se encuentra con un problema legal  que malogró sus planes al no obtener la concesión administrativa, por lo que deciden vendérselo al Cabildo Insular de Tenerife por el precio simbólico de una peseta, al no recibir repuesta del ofrecimiento del buque al Ayuntamiento de Las Palmas. (Silencio administrativo)

Esta operación entre el Cabildo Insular de Tenerife, con don José Segura Clavell de presidente, y la familia Flick generó un conflicto que removió el pleito insular a niveles elevados, llegando a afirmar el alcalde de Las Palmas, don Juan Rodríguez Dorestes, que “para llevarse el buque debían de pasar por encima de su cadáver”.

El Correíllo La Palma llega a Tenerife

Y lo hace el 13 de marzo de 1986 en medio de una inusitada expectación dando, incluso, una vuelta de honor en la dársena Anaga para terminar entrando en los astilleros Nuvasa, donde se le iban a realizar trabajos de restauración que en poco tiempo quedarían suspendidos al no implicarse en el proyecto el Cabildo de Tenerife que era, y es, el propietario del buque. Estuvo varado muchos años y sufrió el olvido, abandono, saqueo de muchas de sus piezas y hasta voces que deseaban su desguace o hundimiento.

La situación del buque llega a la Asociación Canaria de Capitanes de la Marina Mercante en el año 1996 y, para salvarlo del desguace crea la Comisión “Correillo La Palma”, nombrando presidente de la misma y dándole su responsabilidad al capitán Juan Pedro Morales Chacón.

El Correillo transportaba 196 pasajeros en las clases, primera, segunda y tercera. (Foto: Santa Cruz Diario)
El Correillo transportaba 196 pasajeros en las clases, primera, segunda y tercera. (Foto: Santa Cruz Diario)

Lo primero que hace la comisión es pedir un informe a la empresa inglesa “The Maritime Trush” restauradora de barcos, para conocer su estado y el informe final es: “”El buque está en perfecto estado para su restauración”, “La mejor solución es el buque navegando”. Por lo que crean la Asociación pro Restauración y Conservación del Correillo, abonando los socios 1000 pesetas y alcanzando la cifra de 870 socios.

Se reúnen con las autoridades de Canarias y encuentran un total apoyo a sus reivindicaciones para restaurar el Correillo en el presidente del Cabildo, Ricardo Melchor, que les solicita un proyecto de restauración; se les presenta en tiempo récord y fue aceptado por la corporación, comenzando los trabajos de restauración, carpintería, tratamiento de superficies, soldaduras, así como la formación de más 80 jóvenes en dos años, y agradecen el apoyo del entonces vicepresidente del Cabildo, Víctor Pérez Borrego.

Fundación Correíllo La Palma

En el año 2003 la comisión toma una decisión que cambiaría totalmente el futuro del buque al convertirse en “Fundación Correíllo La Palma”; ya no puede existir ánimo de lucro y todas las donaciones tienen su porcentaje de descuento en las declaraciones a Hacienda. El Cabildo les cede los derechos del Correíllo para dirigir los trabajos de restauración, conseguir fondos para tal fin y gestionar su uso y se inicia la reparación del acero y del casco, lo que les permitió salvar al barco y botarlo en el 2008 para llevarlo al Muelle Norte.

En estos años se han realizado diferentes actuaciones para dar a conocer la Fundación y recoger fondos: Exposiciones de la Historia Patrimonial del Barco; Pasado, presente y futuro muelle Norte; La Vanguardia en Canarias, en La Recova; Exposición Itinerante de fotografías; Recopilación de fotos, documentos y relatos de los usuarios y la proyección del documental El Correillo La Palma: “Un centenario en la mar”, de Alejandro Togores.

Objetivos de la Fundación

El presidente de la Fundación, Juan Pedro Morales Chacón, tiene muy claros los objetivos que persiguen: ” El primer, que el buque navegue y esté a disposición de todos los canarios”, sin olvidar que el Correíllo pueda ser visitado por escolares, personas mayores o turistas con guías de la Fundación. “No renunciamos a cobrar una pequeña cantidad por la entrada pero ofreciendo a los visitantes audio, archivos fotográficos, cine y actividades relacionadas con el barco”.

El presidente de la Fundación se siente muy orgulloso de las zonas ya restauradas. (Foto: Santa Cruz Diario)
El presidente de la Fundación se siente muy orgulloso de las zonas ya restauradas. (Foto: Santa Cruz Diario)

“La facilidad que nos brinda como puerto base Santa Cruz , ofrece que el barco pueda ser visitado por todos, como museo o exposiciones que se realicen. La nueva ubicación facilita la accesibilidad y la realización de todos los objetivos”, señala.

Juan Pedro tiene muy claro que si se ha salvado el barco, hay proyecto y “mucha ilusión” en la Fundación, es “gracias a los benefactores, donantes y personal voluntario que, junto a las empresas e instituciones permiten la subsistencia del proyecto y el futuro”.

Antes de despedirnos le preguntamos si confía en verlo navegar algún día  y su respuesta es categórica: “Sí. No conocemos la cuantía de todo lo que nos falta ya que vamos proyecto a proyecto, pero confío no solo en verlo sino en tripularlo como capitán y realizar viajes de épocas entre islas, con un máximo de 50 pasajeros durmiendo de noche en puerto y excursiones de día en las islas; y también realizar “bautizos de mar”con un máximo de 150 pasajeros y a 20 millas de la costa”. Lo que no tiene totalmente claro es que el socio número uno de la Fundación, Raimundo Morales con 98 años, residente en Fuerteventura, pueda llegar a verlo navegar. Con sentimiento y emoción nos dice: “Es mi padre”.

 

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