“Los servicios de inteligencia me llaman cada vez que me reúno con marroquíes en mi casa”

El presidente de la Asociación Hispano Marroquí de Santa Cruz, Aziz Mnaouer, lamenta la falta de apoyos públicos que le impiden disponer de un local donde desarrollar sus actividades

Aziz Mnaouer, presidente de la Asociación Hispano Marroquí de Santa Cruz, durante su presencia en la jornada Conred del pasado 8 de octubre en el parque García Sanabria de Santa Cruz de Tenerife. Foto: Cedida.
Aziz Mnaouer, presidente de la Asociación Hispano Marroquí de Santa Cruz, (segundo por la derecha) durante su presencia en la jornada Conred del pasado 8 de octubre en el parque García Sanabria de Santa Cruz de Tenerife. Foto: Faceboook Proyecto Conred..

El pasado 8 de octubre, en uno de los puestos del parque García Sanabria de Santa Cruz con motivo de la jornada Conred (que concentró a las asociaciones y colectivos vecinales de la ciudad), Aziz Mnaouer servía con una gran sonrisa té moruno y pasteles tradicionales de Marruecos a quienes pasaban por donde él estaba. Era uno de los actos en los que la Asociación Hispano Marroquí de Santa Cruz de Tenerife que Mnaouer preside participó el año pasado… El único en realidad. La falta de apoyos públicos le impidió organizar nada más, y si no hay cambios, el panorama pinta igual para 2017.

Las dificultades de su asociación empiezan desde la inexistencia de un local para reunirse. Así que ofrece su propia casa cuando tiene que encontrarse con los miembros de la asociación. “Cada vez que mantengo una reunión en mi domicilio de Santa Cruz me llaman los servicios de inteligencia de la Policía y la Guardia Civil para preguntarme con quién he estado, para qué, y de qué hemos hablado”, apunta sin reproche. “Es lógico que estemos supervisados. La seguridad es lo primero, y es normal que las autoridades hagan su trabajo con la situación existente en el mundo por el terrorismo”.

Pero más allá de lo que se puede considerar una anécdota, Mnaouer lamenta que desde el Ayuntamiento no se quieran reunir con él: “Creo que les quita puntos si nos apoyan. El alcalde no quiere hablar con nosotros porque sus simpatías son hacia el Frente Polisario”. Según él, esa es la razón que explica el poco apoyo que reciben desde la corporación. “Si lo hacen, salen las asociaciones prosaharauis a criticarlo, y además a ellas sí les dan ayudas por todos lados”. Una situación que hace que los propios marroquíes de la asociación piensen que la población de la ciudad no los acepta.

Esa falta de respaldo se traduce en que, si quiere organizar algo en una plaza, tenga que pagar él mismo el alquiler u ocupacion de ese espacio; o supone que le pidan tantos permisos y con tanta antelación para cualquier actividad que al final se ve obligado a renunciar a emprender nada, admite. “Nos gustaría dar clases de árabe o de francés, realizar jornadas culturales marroquíes”. Pero de momento tendrá que volver a dejarlas de lado.

Ni para comer

Mnaouer, que lleva desde 1997 afincado en la ciudad, trabaja en una empresa de seguridad. En estos años se ha gastado unos 17.000 euros de sus ingresos para realizar actividades relacionadas con la asociación. El día del acto de Conred en el García Sanabria, desde la corporación le dieron 120 euros para comprar el té y los productos que dio a degustar, “y tuve que poner de mi bolsillo porque no me llegó para todo”, matiza. Aunque los primeros años justificó las actividades de la asociación enviando la documentación requerida al Ayuntamiento, nunca le llegó dinero alguno, y acabó renunciando a esa vía tras comprobar —afirma— la inutilidad de la misma.

La asociación tiene por finalidad favorecer la integración de sus componentes y dar a conocer su cultura entre los santacruceros. La componen casi 300 personas, pero ni siquiera sus socios pueden aportar recursos económicos; “¿no tienen ni para comer y les vas a decir que pongan dinero para una fiesta?”. Mnouer explica que en Las Palmas ocurre todo lo contrario que en Santa Cruz. Indica que allí el Ayuntamiento apoya a la asociación marroquí cuando organiza algo. Recuerda cómo se celebró hace poco un encuentro con chefs de su país con la asistencia del cónsul de Marruecos en Canarias y del embajador en España. “Aquí yo quería hacer lo mismo”, señala, pero es consciente de que no lo va a tener fácil. En un cajón ha guardado también su proyecto de creación del Centro Islámico de Tenerife. Se siente como un lobo solitario tratando de sacar adelante a su asociación sin ningún tipo de ayuda. “Soy el lobo Aziz”, sentencia con resignación.

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