¿Qué descubres en Belén en esta Navidad?

opinion-francisco-javier-fuentePor Francisco Javier Fuente

Párroco de Santo Domingo de Guzmán en Santa Cruz

Te propongo que te acerques a Belén. Yo os propongo a que demos un paso adelante, nos metamos en la inmensidad de la Navidad y, que por unos momentos dejemos todo lo que exteriormente adorna este día: despojémonos de adornos y de músicas, de ajetreos y del corre corre y, acerquémonos por un momento al Belén. ¿Qué vemos, qué escuchamos, qué sentimos? En primer lugar un pesebre. En segundo lugar un Niño. En tercer lugar María y José y, finalmente, unos pastores…

1.- UN PESEBRE: La más estricta sencillez. Dios no quiso venir con títulos, ni honores, ni trompetas. Nació en un sencillo pesebre, olvidado de todos y con muchas puertas cerradas y con muchos corazones metidos en otros intereses más rentables. Dios nace en un pesebre porque asume nuestra realidad frágil y dolorosa. Asume y se acerca a nuestra vida, a nuestros dolores, a nuestros sufrimientos, a lo que nos preocupa. Muchas veces preguntamos a Dios que hace…¡pues ACOMPAÑARNOS!

Ya no caminamos solos. Dios se hace de los nuestros y nos toma de la mano, nos toma de su mano. Habrá dificultades, problemas, pero Dios nos lleva de su mano.

2.- UN NIÑO. Dios decimos es omnipotente, transcendente, todo lo ve…Pero nos equivocamos si no pensamos primero que Dios es un NIÑO; y un niño es débil, frágil que necesita cuidados. Dios necesita de tus atenciones, necesita de tu cuidado, necesita de tu amor. Llegará el momento en que “crecerá” y te podrá devolver, con creces, todo aquello que tú a Él le has dado. La fragilidad de Dios que viendo nuestra vida no quiere ser espectador, quiere ser actor, quiere ser protagonista, quiere ser compañero de camino. Ha vivido lo que tú estás viviendo. Ha sentido lo que tú estás sintiendo. Ha llorado como tú y yo lo hemos hecho. Por eso te ama más y por eso te entiende muy bien.

Y a un niño no se le teme…,se le cuida y se le ama…, acércate sin miedo…, siempre serás bien acogido. En Belén no se pregunta, se acoge. Belén no tiene puertas. Belén es casa de brazos abiertos. Podrás ir cuando quieras. En Belén tienes un lugar.

3.- MARÍA Y JOSÉ. Dos gigantes en amor. Pocas palabras y mucha vida. Poco había que decir y mucho que vivir. Sus sentimientos los podemos imaginar…, dolor, sorpresa, miedo…, pero sobre todo saber que Dios está detrás  y que Él va escribiendo la historia y que hay que confiar en Él.La confianza y el abandono son necesarios para entender a Dios. Si no confías en Dios no te puedes abandonar en Él y si no te abandonas no podrás descubrir la fuerza de su abrazo. Como María, como José confiemos en Dios. Dejemos que sea Él el que conduzca nuestra vida.

4.- UNOS PASTORES. Las gentes sencillas del lugar son los únicos que descubren su presencia y los primeros que le visitan. Le llevan lo que tienen. No preguntan mucho, no hacen muchos discursos.Simplemente van y se postran a sus pies y le ofrecen lo que ellos tienen.

Te propongo que ahora, en un momento de silencio, contemplemos juntos a este Niño recién nacido. Acércate a Él. En el silencio de la noche ofrécele tu corazón. No quiere más pero no se conforma con menos. Si quieres de verdad, entrar en este misterio, ofrecele lo mejor de ti. No tengas miedo. Te lo devolverá multiplicado. Nadie que va a Belén se va con las manos vacías.


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