“Soy el entrenador más viejo del mundo”

Manuel Prieto, con 89 años, continúa dando clases de tenis en el club Capicúa del barrio de La Alegría de Santa Cruz

Cuando Manuel Prieto (Santa Cruz, 1928) comenzó a dar clases de tenis, no había nacido Rafael Nadal; bueno, ni él ni su padre, para ser exactos. Era el año 1942 y con 14 años, en el RC Náutico de Tenerife, el único club con pistas de tenis de la capital, le dieron una oportunidad que nunca olvidará: ser profesor de tenis. Tras 75 años, don Manuel, como muchos le conocen, aún no ha “colgado la raqueta” y ni está en sus planes hacerlo. Con 89 años sigue al pie del cañón siendo, probablemente, “el profesor de tenis más viejo del mundo”, como afirma él mismo.

Sus inicios en el mundo de la raqueta fueron como el de muchos niños de la época de familias humildes que ni en sus quimeras más fantasiosas podían imaginar que llegarían a ganarse la vida como tenistas: ser recogepelotas en su club. Esto les permitió a muchos de ellos aprender un deporte acotado para las elites e incluso llegar a ser ídolos mundiales, como el caso de Santana, Orantes o Gimeno.

De recogepelotas a entrenador

El pequeño Manuel, con 12 años, vio su oportunidad cuando se enteró de que buscaban recogepelotas en el Náutico, que estaba muy cerca de donde vivía, y no dudó ni un segundo para presentarse como candidato. Cuenta, con una prolijidad apabullante en datos y nombres, que durante este periodo aprovechaba el tiempo absorbiendo todo lo que podía mirando a los jugadores y que cuando le dejaban peloteaba contra la pared o con algún alma caritativa que se preciara.

Manuel Prieto, entrenador de tenis de Santa Cruz con 89 años. Foto: David Paniagua.
Manuel Prieto, entrenador de tenis de Santa Cruz con 89 años. Foto: David Paniagua.

De esta manera, pasados dos años y viendo las condiciones de Manuel, en el club decidieron que podía llegar a ser un excelente profesor de tenis, ya que como jugador no le permitían disputar torneos al ser estos profesionales y él ser “amateur”, por lo que apostaron por su formación trayendo a profesores de renombre de  Barcelona o Madrid. Una formación que se le quedó grabada y que hoy en día echa en falta entre los monitores, como le gusta calificar a los profesores de tenis de hoy en día, que según él, hacen un buen trabajo pero no enseñan bien la base del deporte rey de la raqueta que es “aprender y no jugar o intentar ganarle a su monitor”.

El “catedrático del tenis chicharrero”

Es así como dio comienzo la eterna carrera del “catedrático del tenis” chicharrero, como le gusta que le recuerden, desarrollada en su mayor parte en Tenerife pero que tuvo un periodo exitoso de 14 años de “exilio” en Venezuela. Corría el año 1956 y Don Manuel recibió una carta con la oferta de un club venezolano, el Casablanca, para ficharlo. Teniendo en cuenta lo limitado que estaba el tenis en Tenerife y que no podía jugar torneos, decidió que era un buen momento para cruzar el charco y demostrar su talento como jugador y al mismo tiempo confirmar su valía como profesor. ¡Y vaya que lo demostró! El primer torneo que jugó, una especie de campeonato nacional con jugadores extranjeros, lo ganó y tuvo como recompensa que le otorgaran la nacionalidad venezolana. Tras ello, pasó 14 años en el país de Simón Bolívar compaginando su trabajo de monitor con su carrera de tenista, más de una década de grandes recuerdos, de triunfos indelebles (cinco veces campeón de Venezuela), de ser un auténtico ídolo, de vivir en una Venezuela muy diferente a la que conocemos hoy en día que se adivina en las fotografías que guarda con recelo en su carpeta azul.

Su vuelta, en 1970, no fue fácil ya que el tenis en Tenerife seguía siendo una actividad nada popular y en Santa Cruz al Náutico solo se había añadido el Hotel Mencey como centro con pistas de tenis. Fue en el legendario  hotel capitalino donde Don Manuel acabó dando clases a azafatas y pilotos, que eran los clientes de entonces  pero lo que él quería era más madera, o sea, trabajar con niños así que se marchó en 1972 al recién inaugurado Club Malibú (Tabaiba Alta) que se convirtió, gracias en gran medida a su labor,  en una “Masía” de grandes tenistas entre los que cabe destacar a jugadores de la talla de Dácil Alvarado, campeona de España alevín, Cristina Trenz, campeona de España cadete, Adela Gil que llegó a estar la número 12 absoluta de España, Natalia González, Yuso Abitbol o Antonio Manuel Díaz de las Casas, entre otros muchos.

Manuel Prieto, durante una de sus clases esta misma semana. Foto: David Paniagua.
Manuel Prieto, durante una de sus clases esta misma semana. Foto: David Paniagua.

Tras el Malibú, vinieron otros clubes como el Punta del Rey y el CT Tenerife para acabar su descanso de guerrero en el Capicúa del barrio de La Alegría de Santa Cruz, situado cerca de su querido Náutico pero lo suficientemente aislado de la ciudad como para que pudiera “ayudar a la gente a aprender a jugar a tenis”, que es lo que él afirma que hace ahora.

Hasta que Dios quiera

¿Y hasta cuándo va a ayudar a la gente a aprender a jugar al tenis? Pues “hasta que Dios quiera” porque él seguirá ya que es la forma que tiene de mantenerse vivo. “Si no ejercitas la masa muscular, estás muerto”, afirma con rotundidad a la vez que recomienda a la gente mayor que haga algo para no deteriorarse. También porque disfruta de su profesión como pocos. De hecho, con la misma convicción afirma que si naciera de nuevo sería profesor de tenis. Y eso que el tenis actual no le gusta nada, un “tenis basado en pegar fuerte y en donde la calidad y la variedad de juego se ha perdido”, se lamenta Don Manuel que salva de la quema a Federer.

Para terminar, se queja amargamente de que nadie lo haya llamado para formar a jóvenes profesores (monitores), la mayoría de los cuales se dedican a la enseñanza por ser “malos estudiantes y no por vocación”, y que cuando él se retire se perderá “el estilo del tenis en la isla”. No sabemos si esto último ocurrirá pero lo que es seguro es que cuando Don Manuel deje de pisar una pista de tenis, se habrá perdido una página gloriosa de la historia del tenis chicharrero. Pero sospechamos, viendo cómo se desenvuelve en la pista, que aún quedan muchos años para que esto ocurra.

Un comentario a "“Soy el entrenador más viejo del mundo”"

  1. Cándido Pérez Prieto   8 marzo, 2017 at 5:51 pm

    Grande!

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